Viva mi Ipiales
martes, 17 de noviembre de 2015
martes, 3 de noviembre de 2015
CULTURA VIVA
CULTURA Y TURISMO
RESEÑA HISTÓRICA Y PAISAJISTA DE IPIALES.
Pese a que
se creía que se venía de los Quillacingas, investigadores y
acuciosos de estos tópicos, aclaran que se procede de los Pastos,
en tierras que formaban parte de la cuenca de los ríos Mayo, Juanambú y
Guáitara. Los Pastos ocupaban el territorio que de sur a norte se
extendió de la Tuza (San Gabriel) en la República del Ecuador hasta Ancuya en
Colombia.
ESTRUCTURA
URBANA ACTUAL
Los primeros pobladores, los Protopastos, habitaron la región del callejón interandino en la meseta de Túquerres e Ipiales en la República de Colombia y la provincia del Carchi en el Ecuador, hace unos 1.000 años, según los entendidos y que en la época cuaternaria estuvo cubierto por una gran laguna.
El imperio de los Incas dentro de su afán expansionista no únicamente hacia Chile, sino al norte, se encontró con una fortaleza natural, reforzada con la belicosidad de sus habitantes en el puente de Rumichaca, hacia 1480, razón por la cual, a los Pastos del norte ecuatoriano los dominaron, pero nunca pudieron con los aborígenes de la comarca.
Ipiales subsistía desde tiempos incognosibles como población indígena en el alto zona de Puenes y alto de las Cruces, dominada Piales y luego Ypiales, agrupación de bohíos de bahareque cubiertos de paja en un número no menor a cien.
Los primeros pobladores, los Protopastos, habitaron la región del callejón interandino en la meseta de Túquerres e Ipiales en la República de Colombia y la provincia del Carchi en el Ecuador, hace unos 1.000 años, según los entendidos y que en la época cuaternaria estuvo cubierto por una gran laguna.
El imperio de los Incas dentro de su afán expansionista no únicamente hacia Chile, sino al norte, se encontró con una fortaleza natural, reforzada con la belicosidad de sus habitantes en el puente de Rumichaca, hacia 1480, razón por la cual, a los Pastos del norte ecuatoriano los dominaron, pero nunca pudieron con los aborígenes de la comarca.
Ipiales subsistía desde tiempos incognosibles como población indígena en el alto zona de Puenes y alto de las Cruces, dominada Piales y luego Ypiales, agrupación de bohíos de bahareque cubiertos de paja en un número no menor a cien.
En 1538 a poco de la conquista, estas tierras eran jurisdicción del Obispado del Cuzco y de la vicaría del Marqués Francisco Pizarro en los dominios de las provincias de Quito y Quillacinga.
En 1591, cédula del PARDO – Felipe Segundo se crearon los resguardos, cuyo objeto es preservar la mano de obra indígena, pero sin poder venderla o adquirir más tierras. Se entregaron los resguardos de Chalamag, Ipiales, Idcan, Inchuchala, Tatag, Quelúa, Igue, Nayalab, San Juan y Tulanquela.
Posteriormente, vienen diferentes formas de administración de estos territorios a través de la encomienda y es hasta en 1580 que no había visos de fundación, ranchos y bohíos diseminados por ahí cerca, en el mejor sitio, la Iglesia y el desmantelado convento o casa doctrinal, granjas y dehesas del encomendero y nada más.
En 1584, Don Pedro de Henao, cacique principal de Ipiales, Potosí, Males, Canjales y Puerres, viaja y ante el rey de España, Felipe II, consigue más de 23 cédulas reales, para así y sus indios Pastos entregados a la Real Audiencia de Quito y a la diócesis del Cuzco.
En 1590 se elige la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Ipiales. En 1593, se nombraron corregidores de indios, quienes recibían los tributos para la corona, que antes lo hacían los encomenderos. Las encomiendas eran áreas asignadas a una comunidad indígena, bajo el mando de un cacique.
En 1615, Don Juan Caro, administrador del repartimiento de indígenas de Ipiales, informa al cabildo de Pasto, al reclamar su sueldo, que deja levantadas doce casas que forman el pueblo de Ipiales y en ellas veintitrés moradores a quienes distribuyó tierras de pan sembrar por mandato de la audiencia de Quito y una ermita.
AQUÍ COMIENZA NUESTRO TURISMO Y CULTURA IPIALEÑO...
NUESTRO SANTUARIO DE LAS LAJAS UNA JOYA MARAVILLOSA EN EL ABISMO CATALOGADA COMO UN SITIO TURÍSTICO NATURAL EN EL MUNDO EN LA QUE A CONCURSADO EN LAS MARAVILLAS DEL MUNDO VEN Y CONOCE NUESTRO PAISAJE Y NUESTRA CULTURA. CONOCE TAMBIÉN NUESTRO MUSEO, HAS TUS RETIROS EN NUESTRA CASA CURAL Y HOSPEDATE.
La maravillosa historia de Nuestra Señora de
las Lajas
La historia de la Virgen de las Lajas se remonta a mediados
del siglo XVIII. Sus protagonistas son la india María Mueses de Quiñones,
descendiente de antiguos caciques y su pequeña hija Rosa, sordomuda de
nacimiento. El lugar de los hechos se sitúa en los andes ecuatoriales a 2.600
metros de altitud, a media cuesta de una profunda quebrada sobre el río
Guáitara, en el municipio de Ipiales, en el extremo sur de la actual Colombia,
a diez kilómetros de la frontera con Ecuador.
Cierto día del año 1754 la india María dejó la entonces
villa de San Pedro Mártir de Ipiales donde trabajaba, con la intención de
visitar a sus parientes en el caserío de Potosí 1 a unas pocas leguas
de distancia. Al descender por la ladera occidental del cerro Pastarán para
cruzar el puente sobre el río Guáitara, se desató una terrible tempestad. A fin
de resguardarse, corrió hacia la gran cueva natural que había a media cuesta,
esperando que la lluvia pasara.
Temerosa por el torrencial aguacero, lo desolado de aquellos
parajes y por la idea de que el demonio sojuzgaba el puente “para hacer
presa de la infortunada persona que viajase sola, se angustió, lloró e invocó
el auxilio de la Santísima Virgen del Rosario”,2 cuya devoción había
aprendido de los padres dominicos, que desde hacía dos siglos evangelizaban
dichas comarcas.
De pronto, siente que alguien le toca en la espalda.
Asustada a más no poder, la intuitiva mujer no piensa sino en emprender veloz
carrera, cruzar raudamente el puente y llegar sana y salva a Potosí.
¡Mamita, la mestiza me llama!
LA INDIA MARÍA MUESES DE QUIÑONES APARICIÓN DE LA VIRGEN EN LA PIEDRA LLAMA LAJA.
Pasado el primer susto, unos días después, María emprende el
regreso a Ipiales. Esta vez lo hace en compañía de su pequeña hija de cinco
años llamada Rosa, sordomuda de nacimiento, a quien lleva en la espalda según
la costumbre andina. Al llegar a la cueva del Pastarán, se detiene para
descansar. La niña entonces se desliza suavemente de la madre y empieza a
trepar por las lajas. De pronto María escucha que su hija le habla: “Mamita,
vea a esta mestiza que se ha despeñado con un mesticito en los brazos y dos
mestizos a los lados”.3 Desconcertada, no atina sino a coger a la niña y
huir del lugar.
Al llegar a casa de la familia Torresano, sus antiguos
patrones, cuenta lo ocurrido, pero no hay quien le crea. Atendidos los motivos
que la llevaron a Ipiales, María vuelve a su pueblo. Pero a medida que se
aproxima a la famosa cueva, los temores le comienzan a asaltar nuevamente. Al
llegar a su entrada, se detuvo titubeante. Y con más fuerza la niña volvió a
hablar: “¡Mamita, la mestiza me llama!” Nueva impresión, nueva
carrera, nueva incógnita… ¿qué hay realmente en esa cueva?
Tan pronto como llegó a Potosí, contó lo ocurrido. La
noticia corrió de boca en boca, los vecinos se congregaron en la casa de María,
todos querían conocer directamente los pormenores del hecho. Mientras tanto, en
medio del alboroto, Rosita desapareció. Apenas se dieron cuenta de la ausencia
de la niña, se la buscó en vano por todas partes. ¿Adónde habría ido Rosa? No
había otra explicación —las almas inocentes conservan una atracción
irresistible por las cosas sobrenaturales—: la niña había acudido ciertamente
al llamado de “la mestiza”. En Las Lajas como en Lourdes, un siglo después, en
la gruta del Pastarán como en la de Massabielle, Rosita como Santa Bernardita,
sintieron esa atracción irresistible. Hacia allá se trasladó también María en
busca de su hija y allí se encontró con un maravilloso espectáculo: “Al
llegar a la cueva vio sin sorpresa a su hija arrodillada a los pies de la
Mestiza, jugando cariñosa y familiarmente con el rubio Mesticito” 4 que
se había desprendido de los brazos de su Madre.
¡Qué escena más íntima y conmovedora! Sólo Dios es capaz de
siquiera imaginar algo así.
La visión había sido tan extraordinaria que María dudó esta vez de
contarla a los demás. Y este otro favor de la Virgen de las Lajas hubiera
permanecido ignorado si un nuevo e impresionante suceso no lo hubiera tornado
público.
Resurrección de la niña
La firma de Dios en la Creación
El renombrado pensador católico Plinio Corrêa de Oliveira
comentó en numerosas oportunidades la imagen de la Virgen de las Lajas.
Admirado por sus sorprendentes características afirmó que era la firma de Dios
en la Creación.
La figura impresa en la piedra laja representa a Nuestra
Señora del Rosario, de pie sobre la media luna, llevando al Niño Jesús en el
brazo izquierdo y el santo rosario en el derecho. A uno y otro lado, aparecen
las figuras de San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán. La roca mide
3,20 metros de alto por dos de ancho; y las imágenes abarcan una superficie de
dos metros de alto por 1,20 de ancho.
A diferencia de otras advocaciones marianas, en Las Lajas no
hubo testigos: se desconoce cómo es que se formó la imagen. Nadie se arrogó o
se le atribuyó con fundamento su manufactura. No se puede señalar con exactitud
desde cuándo está la imagen grabada en la inmensa laja. Como hemos visto, su
hallazgo vino a corroborar la aparición.
Después de llegar a la conclusión de que no existía en la
imagen el menor fragmento de pintura o pigmento de cualquier clase, perforaron
minúsculos orificios en la laja, sólo para descubrir que la imagen y todos sus
admirables colores ¡penetraban varios centímetros en la roca!
Colosal santuario sobre el aire
La noticia del prodigio en la quebrada del Guáitara se
difundió por todos los pueblos a la redonda con inusitada rapidez. A la
primitiva ermita de madera y paja, pronto le sucedió en 1794 una capilla de cal
y ladrillo. A mediados del siglo XIX se levantó un primer santuario que con el
tiempo quedaría también pequeño para cobijar la gran afluencia de fieles
especialmente en los días de fiesta.
Así, es en tiempos del gran Ezequiel Moreno Díaz, el santo
obispo de Pasto, que surge la audaz idea de levantar un magnífico templo sobre
el abismo. ¡El cielo es de los audaces! Y en 1899 el insigne pastor agustino
descalzo secunda la idea por medio de una Carta Pastoral. Pero debido a la
inestabilidad política del momento, recién el día 1º de enero de 1916 es
colocada la primera piedra del actual santuario. Los trabajos recibieron
durante 33 años el impulso de sucesivos capellanes, hasta su culminación en
1949. Su inauguración estuvo a cargo de Mons. Diego María Gómez Tamayo,
arzobispo de Popayán, siendo párroco el Pbro. Justino C. Mejía y Mejía,
pertinaz historiador de Las Lajas.
Por una gracia del Papa Pío XII, Nuestra Señora de las Lajas
fue coronada canónicamente el 15 de setiembre de 1952, en una imponente
celebración a la que asistieron casi todos los obispos de Colombia. En 1954, la
Santa Sede concedió al santuario el título de Basílica Menor.
El testimonio de Gonzalo Suárez
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Entre los cientos de testimonios que atribuyen a la Virgen
de las Lajas las gracias insignes que alcanzaron, está registrado uno de puño y
letra del capitán colombiano Gonzalo Suárez, quien milagrosamente salvó de
morir durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902):
“El 9 de febrero [de 1901] a las 7 a.m. el
suscrito cayó mortalmente herido recibiendo siete balazos en la cara,
producidos por una descarga de escopetas y carramplones; uno de esos balazos
vació el ojo derecho, otro le rompió el párpado del ojo izquierdo, dañándole la
retina, y otro le voló la nariz.
Los médicos […] declararon que estaba ciego de por
vida. […] El 15 de agosto comulgué en la capilla del hospital de Santo
Tomás y después de recibir este alimento espiritual, hice que la reverenda
hermana Elena Fernández me regalara un pedazo de algodón, y con fe de un
verdadero católico lo hice pasar por los ojos de una imagen de la Virgen del
Rosario que se venera en dicho hospital. Todos los días y cada vez que sentía
afección al ojo, me frotaba con el algodón. Grande fue mi reconocimiento a
la Madre de Dios, cuando a los dos meses, el 18 de octubre, veía perfectamente
con el ojo izquierdo. Los médicos que ya habían remendado el párpado se
sorprendieron al convencerse de la realidad y sin embargo, ¡blasfemos!, dijeron
que era obra de la casualidad.
Consignaré aquí un hecho de verdadera abnegación que
solamente puede inspirarlo la Religión Católica.
Como dije antes, una bala me llevó a tierra la nariz. Pues
bien, para poder pronunciar siquiera algunas palabras, había necesidad de
hacerme una operación plástica. Por lo tanto se necesitaba tomar de otra
persona la cantidad de carne suficiente para cubrirme el hueco. Esta persona
tenía que ser del mismo color, estar robusta y sin enfermedad contagiosa y, por
último, someterse a un verdadero martirio. No teniendo en ese lugar a mi madre,
único ser que podía sacrificarse por mí, veía materialmente imposible la
realización de la operación. Estando los médicos en consulta y al pie de mi
cama, salió del grupo de ángeles que a mi lado se había formado, una Hermana de
la Caridad y ofreció voluntariamente su brazo para que fuera cercenado y así
los médicos pudieran darme nariz […].
La hermana que puso en práctica este rasgo de caridad
cristiana se llama Elena Fernández. Vivió en Panamá y fue testigo del milagro
que me hizo la Virgen.
A la Virgen de las Lajas le debo el poder de verla hoy, y a
Ella y a sor Elena poder contar este prodigio.
Santuario de Las Lajas, agosto 26 de 1906”.6
El llamado de la Virgen de Las Lajas
Hoy, transcurridos dos siglos y medio del descubrimiento de
la imagen de la Virgen de las Lajas, en la profunda quebrada del río Guáitara,
Nuestra Señora nos lanza a cada uno de nosotros un irresistible llamado. Es el
mismo llamado que en 1917 formuló a los tres pastorcitos en Fátima. Un llamado
a la oración, a la penitencia y a la enmienda de vida. Pero un llamado también
a la confianza en la promesa de su triunfo.
En Las Lajas hay un milagro constante, un milagro palpable,
un milagro indiscutible… Y una gran promesa de restauración del orden católico
en un continente en el cual Dios quiso estampar su firma luego de la Creación.
CONOCE NUESTRO MUSEO
Santuario de las Lajas
El actual museo fue fundado el 16 de septimbre de 2002, aqui estan organizadas obras de arte, muebles, arnamentos religiosos, una coleccion de piesas precolombinas pertenecientes a los indigenas que habitaron esa region, libros y documentos alusivos a la aparicon de Nuestra Señora del Rosario en la piedra de peña de piedra lajas y proceso de construccion del santuario.
El museo esta dividido en tes secciones, en la primera se encuantran
fotografias alusivas a la construccion del santuario y algunos retratos de
obispos y sacerdotes que han hecho parte de la historia del templo, en la
segunda se muestran diferentes imagenes pictoricas que ilustarn la aparicion de
la virgen y otras pinturas de personajes civiles que formaron parte del proceso
arquitectonico, y en la tercera estan lospasajes y vestigios de cultura
indigena, como algunos de los artefactos utilizados por ellos en su epocaEl actual museo fue fundado el 16 de septimbre de 2002, aqui estan organizadas obras de arte, muebles, arnamentos religiosos, una coleccion de piesas precolombinas pertenecientes a los indigenas que habitaron esa region, libros y documentos alusivos a la aparicon de Nuestra Señora del Rosario en la piedra de peña de piedra lajas y proceso de construccion del santuario.
https://www.youtube.com/watch?v=NORZRINmROU
ENCUENTRA EL RECORRIDO PARA VISITAR ESTE MARAVILLOSO
SANTUARIO
CON SUS MARAVILLOSAS PINTURAS ENORGULLECEN LA CULTURA IPIALEÑA.
CARNAVAL MULTICOLOR DE LA FRONTERA
"Por su autenticidad y colorido, constituye el
espectáculo de mayor singularidad que pueblo alguno pueda ofrecer a sus
visitantes. Festividad costumbrista, única en el país y quizá en el continente:
‘el tizne de negritos’ y el ‘juego popular de blancos’, se celebra en enero con
cultura, frenesí y algarabía".
"Las carrozas, comparsas, disfraces, murgas y
agrupaciones folclóricas son estampas autóctonas, originales y picarescas,
artísticas y auténticas, con luminosa expresión folclórica y cultural, sabor
tradicional y ancestro regional; matices multicolores donde el ingenio y la
creatividad de sus expresiones plásticas corroboran el talento nariñense ¡viva
el 5 y 6 de enero!"
La festividad carnavalesca (no estrictamente carnestoléndica por
no tratarse de una festividad previa a la cuaresma) es folclórica, autóctona,
típica y tradicional. Prevalecen las muestras del folclor nariñense, bandas de
música y grupos típicos, la renovación de estampas regionales, legendarias y
universales; costumbres y tradiciones, mitos y leyendas, creaciones singulares
con máscaras y un expresivo movimiento armonioso, además de masivos bailes.
Breve historia.
En 1926, se elige la reina de los estudiantes (de moda en la
época); en los años 30, se inicia el juego del Carnaval en Ipiales (con
base en lo ideado en Pasto); aquí se fusiona con las costumbres, tradiciones y
medios artísticos locales, adquiriendo su autenticidad e identidad en la forma
de ejecución y presentación, hecho que lo decanta y diferencia de los demás.
En 1935, se juega a los aguinaldos (en navidad), se
intercambia comidas y dulces; se recuerdan los pingullos (flautas de
viento) y el pan de maíz en las madrugadas; se juega a las “inocentadas”
(palito en boca, beso robado, empanadas con sal). Se presentan disfraces
individuales (payasos, en enero), y los 'jugadores' recorren la Calle Real, o La
Pola, desde la 'plaza de abajo' hasta la de San Felipe Neri; en ocasiones se
“visten” carruajes con flores, se lanza serpentinas, pétalos y perfumes; se
pinta con carbón, ceniza de papel con manteca, o cosmético Melchor.
En los años 40, aparecen las cabalgatas de “las familias
acomodadas”, que lanzan colaciones, monedas y serpentinas, los niños y jóvenes
se “hacen estropear por recogerlas”,y el pueblo se divierte con la banda
municipal, luego se baila en los clubes o en casas particulares, con orquesta o
la victrola; para evitar este atropello (los pisotones), el 5 de enero de 1966,
sale por primera vez la familia Ipial. En la década de los 70, proliferan en el
5 y 6 de enero, cuadros vivos, con vísceras, ensangrentados, máscaras de santo,
disfraces en costales y escobas; alhucema en pistolas, puños de talco y brochas
con pintura.
En 1975, la Casa de la Cultura participa con carrozas
protesta e influye, como en los años 84 lo hicieron los estudiantes de artes
plásticas, (usaron espuma, que ataca la piel y la vista). En 1976, se elige la
primera reina del carnaval, aunque antes hubo soberanas del deporte, de los
clubes o de grupos organizados. En 1979, circula la primera revista “Semblanza
de los carnavales” de Ipiales - Nariño; en 1981, se inicia el carnavalito en el
barrio El Gólgota; y se fundamenta en 1983, las bases de concurso, y el
surgimiento de artistas, con interés por mejorar la fiesta; otro impulso dado
fue en 1995 (por la organización del gremio), en el 2002 (se inician las
capacitaciones), y el 2008 (con renovación de artistas).
Entre 1988 y 1992, el carnaval sufre una profunda crisis;
por ello surge en el 1990, la primera Asociación de artesanos, y se
presenta, el 21 y 23 de agosto (Diario del Sur) una protesta popular, con
desfile incluido, por el no pago de premios y para salvarlo de su decadencia.
En este año, se inicia el desfile de años viejos caseros del Sena a la
urbanización La Frontera, asimilado en 1993, al programa oficial; fecha en que
también se organiza el Carnaval de la Provincia con participación de alcaldes y
primeras damas. En 1994, se apedrea la Alcaldía, por falta de orquestas.
En 1995, Ipiales se concientiza, y desaparece el
carnaval del agua, “estúpida costumbre (…) que se conserva en Popayán, Mocoa,
Pasto y otros pueblos”, Andrés Hurtado García;2 “Ipiales,
es la excepción (…) ejemplo ecológico, para nariñenses, caucanos,
ecuatorianos”, Bernardo Andrade Tapia.3 En
este año (95), nuevos cultores del carnaval, incursionan en la presentación de
carrozas, años viejos, comparsas, al igual que murgas. Desde esta época, se
influye en escritos, foros, propuestas en radio, prensa, y se promueve el
mejoramiento del Carnaval.4
Características y realizacion.
Carroza, Carnaval Multicolor de la Frontera
El Carnaval Multicolor de la Frontera, es el evento más
importante que se celebra cada comienzo de año, con características de
identidad, creatividad y salvaguardia autóctonas.
A través de esta fiesta se identifican las creencias,
resaltando los valores culturales locales y como la máxima expresión de cultura
popular de Ipiales; evento dinamizador de la cultura, la economía y turismo de
la región, que despierta el subconsciente colectivo. En su entorno aparecen
simbolismos y se desprenden imaginarios colectivos que representan la razón de
ser o sentir, pensar y actuar de la gente con una acción para cada día.
TAMBIÉN SE VIVE LA ENTADA DEL AÑO NUEVO.
Desfile de años viejos en Ipiales, Nariño, Colombia que
tiene lugar cada año, todos los 31 de diciembre. (Video por Artur
Coral-Folleco/New York)
La tradición de quemar los Años Viejos es muy antigua.
Parece que llegó al continente suramericano desde Europa, junto con la venida
de los conquistadores y empezó a adaptarse en algunos países latinos.
Según las fuentes antropólogas esta tradición ha sido
desarrollada por los católicos españoles que entre el 700 y el 1400, durante la
colonización de la Península Ibérica por los árabes, elaboraban monigotes para
festejar el día de San José el 19 de marzo en Valencia.
En Colombia los Años Viejos son muñecos de trapo o de
cartón, llenos de papel y pólvora. Las familias los construyen unos días antes
de Navidad, los visten en ropa vieja mientas que los niños recogen el dinero
para poder comprar la pólvora y llenarle la barriga al Año Viejo. Luego los
colocan fuera de las casas, sentados en una silla junto con una botella de
licor para que allí esperen su última hora, las 12 de la noche del 31 de
diciembre.
Los materiales explosivos le dan un toque especial al
ritual. El muñeco se quema en la calle, mostrando sus tripas de trapo, sesos de
periódico y la sonrisa de la esponja ante la vista de todo el mundo. Sus restos
quemados son el símbolo de que se fue todo lo malo del año pasado: la pobreza,
la politiquería, la violencia, el terrorismo, el narcotráfico… Ewakulak .
Así son las fiestas de fin de año "Años Viejos" de
mi pueblo de Ipiales, departamento de Nariño, Colombia.
La elaboración del año viejo, es una vieja tradición de nuestro
municipio que permite la unificación de la familia y se convierte en la
oportunidad para la expresión y el desahogo.
El desfile de monigotes alusivos a
personajes públicos o situaciones sociales, caricaturescas que mediante una
respuesta satírica, crítica o irónica represente acciones positivas o negativas
de hechos o personas destacadas o reconocidas en el año que termina.
El motivo
del año viejo tradicionalmente se elabora en papel encolado, en cartón. Al año
viejo, lo llora una viuda y se despide con un testamento.
Originalmente, por la costumbre ancestral, el carnaval se
celebra Inicialmente desde el 31 de diciembre, con el Desfile de los Años
Viejos que consiste en poner sobre carrocerías,

muñecos y
representaciones simbólicas acerca de las vivencias, alegrías, tristezas y/o
anécdotas de la región y el país, vividas en el año que termina, las cuales
recorren la ciudad.
En cada población del departamento se acostumbra a realizar
este desfile. La costumbre dice además, que todas las familias y los grupos
sociales que terminan sus actividades de año en esa fecha, elaboren un 'año
viejo', un muñeco con ropa vieja, cartón o papel,
relleno de paja o
aserrín, con máscaras de rostros humanos, y con frecuencia, con artefactos
pirotécnicos, para ser quemados a la medianoche en las calles de las
poblaciones.
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